El video aborda segmentos de parte de la vida de familiares del artista, que sufrieron abusos durante la dictadura cívico-militar y que derivaron en muerte, tortura y exilio. Esta es una acción testimonial de sobrevivientes y junto a ellos el artista, quien realiza una acción de inscripción del testimonio en su cuerpo como huella del trauma colectivo familiar y del patrimonio mutilado que significa para el país. En concordancia con el sentido histórico de la propuesta 50 años/50 acciones, el ejercicio de memoria de nuestra acción apunta a conectar los testimonios de los y las sobrevivientes con el flujo de los acontecimientos del Chile actual, con el fin de reconectar ambos espacios y temporalidades y urdir un continuo de historias que evidencie el trauma generacional genético que opera en las relaciones cotidianas que dejó el desgarramiento de la trama colectiva generada por el golpe, que hasta el día de hoy mantiene escindida al grueso de la sociedad. Inscribir en el cuerpo del artista el testimonio del trauma y la mutilación personal y colectiva como puente entre el reconocimiento del quiebre y la actualidad de la pérdida del sentido social, como acto de iteración del trauma histórico, como hilo de Ariadna que reconecta cuerpos personales y sociales, que interviene el descampado de la supresión de la historia, de la escisión de la memoria, de la ausencia de los cuerpos y sus ritos funerarios, como acto de continuidad de la vida.