El día 11 de noviembre de 1983, cargado de agonía, dolor y convicción en su búsqueda de justicia debido a la detención de sus hijos y desconociendo su paradero, Sebastián Acevedo Becerra se inmola a lo bonzo frente a la catedral de Concepción, muriendo víctima de las quemaduras en su cuerpo. Su acto visibiliza en la opinión pública el caso de los detenidos, centros ilegales de detención y desaparición durante la dictadura cívico militar, perpetrados por aparatos de inteligencia del régimen. Su nombre será sinónimo de lucha y reivindicación, perpetuando su memoria en la organización “Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo”. La acción es una intervención en el espacio público, específicamente en el mismo lugar donde acaecieron los hechos narrados. Entendiendo el grabado como un acto de memoria, mediante una activación gráfica invitamos a la comunidad a una impresión colaborativa de matrices previamente desarrolladas especialmente para la ocasión.